Andando en bici aprendí…

Soy apasionada por las pequeñas cosas…pequeñas cosas que en mi cabeza se convierten en grandes hazañas, pequeñas cosas que para muchos son tontas…pero que aunque sean pequeñas, muchos le temen, o le esquivan, o simplemente no las hacen…o como yo, que me meto excusas para no hacerlas, pero cuando si las hago, se convierten en grandes enseñanzas:

Andando en bici aprendí…

Todo comenzó hace poco más de un año, hasta ese entonces, para ir al trabajo, luego de una hora y media de viajes en tren, esperaba un colectivo para hacer las últimas 20 o 25 cuadras que me separaban desde la estación hasta el estudio.

Durante un año esperé siempre ese colectivo a la mañana y a la tarde al salir, enojándome porque tardaba, fastidiándome cuando no llegaba y debía esperar 40 minutos al siguiente, lo cual hacía que llegara siempre tarde a todos lados. Durante todo este tiempo siempre pensaba “debería traerme una bici y podría dejarla en la “guardería de bicicletas” que hay en la estación, así no tendría que cargarla todos los días”, la idea era simple… Pero un año de quejas, nervios, y demás tardé en traerme la bicicleta. Como no tenía una (porque la había vendido, creyendo que nunca la iba a usar) le pedí a mi amiga (hermana del alma: Caro) si me prestaba la suya. ¡Tardé como dos meses en llevarla luego de que Caro me prestó su bici, pero por fin lo hice!

La idea era usarla un par de meses, mientras el tiempo estuviera lindo…pero, me sentía tan libre usándola, que me fue difícil dejarla cuando comenzó el frio. No tenía que esperar a nadie para poder moverme, si el tren se retrasaba unos minutos, no importaba, porque no iba a perder ningún colectivo, además las cuadras pasaban súper rápido, a diferencia de cuando iba a pie que el camino se me hacía eterno…Por todos estos motivos cuando empezó el frío no quería dejar de usarla, así que cada vez me encapuchaba más con tal de seguir yendo en bici. Casi nadie en mi trabajo entendía como me atrevía a ir en bici en pleno invierno, y justamente en el momento del día donde más frío hace: al amanece, pero yo me sentía cada vez más libre, cada vez mejor

Me costaba arrancar…aunque tuviera guantes, las manos se me helaban y no había manera de que no tuviera frío en el cuello: el viento siempre encontraba un huequito para filtrarse entre la bufanda y los dos gorros que llevaba puesto. Me costaba arrancar…pero cuando lograba llegar sentía satisfacción. Satisfacción por haberlo logrado, porque no había nada que me detuviera, satisfacción porque cuando casi todos estaban muertos de frío, y saltaban del auto a estar acurrucados contra la estufa, poniendo la calefacción a 20 mil grados y emponchados hasta las orejas, yo comenzaba a sacarme los abrigos, no tenía frío, ya había pasado lo peor, ya mi cuerpo se había activado y no era una larva que no puede ni moverse, ESTABA VIVO Y ERA LIBRE.

Sin embargo, casi nadie, comprendía cómo podía andar en bici con ese frío, y me desalentaban a hacerlo.

Parece tonto, pero andar en bici me enseñó que cuando uno quiere algo, puede hacerlo, aunque no cuente con el apoyo de los demás…y que por más pequeño y simple que sea lo que uno quiere, siempre va a haber alguien que cree que es imposible, que cree que no lo vas a lograr y que es una locura.

Andar en bici me enseñó que no hay cosas imposibles, que todo depende de la mirada de cada uno.

Andar en bici me enseñó, que hoy en día, la mayoría de la gente está acostumbrada al facilismo, a la comodidad, al “falso confort”, pero tal vez no comprenda esta hermosa sensación de que no hay nada imposible, la bella sensación de haberlo logrado, a pesar de todo, esta bonita libertad que nos da la vida y que depende de cada uno de nosotros…de ser y hacer lo que queramos…

Y después algo más apareció, dejé de ser la única, y ahora, aunque fuera una pequeña locura, había más gente dispuesta a intentarlo…

Andando en bici aprendí que cualquier cosa que me proponga puedo lograrla…aprendí a encontrarle el final a lo imposible…

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4 Respuestas a “Andando en bici aprendí…

  1. grosa, esta buenisimo lo que t paso.
    Que lastima que el sistema esta diseñado para el confort. el consumo y el estímulo a ello, a evitar pequeños sacrificios por satisfacciones gigantes que lejos estan de conocerse. Tan lejos como tus prejuicios te lo permitan. Te felicito amne! ojala los chcos que aun siguen en el estudio abrieran un poco la cabeza y dejaran de derrochar energia y vida alli. Abrazo
    faber.-

  2. Amneris, me quedo con esta frase “aprendí a encontrarle el final a lo imposible…”. Me encanto!!!! andando siempre se aprende. Es cuestión de ponerse en movimiento en cualquier situación de la vida!

  3. Pingback: “A” de “Amneris”, “A” de “Aprender” | Aprendiendo a Ser·

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