1-La magia recién comienza…o viviendo como en un blog de viajes (nuestra primer experiencia haciendo dedo)

Hacía tiempo que venía leyendo blogs y libros de viajeros que cada día me inspiraban más a viajar, muchos de ellos hablaban sobre viajar a dedo, y relataban sus historias, pero una cosa es leerlo y otra muy distinta es hacerlo. Yo sabía toda la “teoría”: había que pararse en un lugar donde los autos tuvieran lugar para frenar, donde bajaran la velocidad, había que llevar comida y agua por las dudas, etc, etc, etc, pero la realidad nos encontró a la entrada de la autopista que sale de la ciudad de San Miguel de Tucumán, parados bajo el pleno sol, con nada de agua y en un lugar complicado para que un auto pueda frenar. Lo que pasaba es que no nos animábamos a caminar más adelante porque el ambiente de lo que veíamos no nos daba demasiada confianza…Además, yo sabía que esto era cosa de paciencia, pero los nervios me azotaban igual, y aunque intentaba sonreirle a los conductores (para que vieran que eramos buenas personas :S …como si las malas personas no pudieran sonreír…), me daba bastante vergüenza levantar el brazo y sacar el dedo; realmente estaba nerviosa y no sabía muy bien que hacer con la mano libre. La cantidad de autos que pasaba era grande y, al igual que como había leído en muchos relatos de viaje, los conductores hacían señas (muchas veces inentendibles) excusándose por no frenar.

Para mi pasó mucho tiempo, pero luego comprobé en el reloj, que sólo esperamos 20 minutos hasta que frenó una Ford Ranger (hasta con confortable aire  acondicionado, después de esperar bajo el caluroso sol de la capital tucumana). La camioneta la manejaba León, un joven que para hablarnos se inclinaba hacia nosotros, y con mucho entusiasmo nos contaba todo lo que sabía de su provincia. Nos dijo también que el lugar donde estábamos parados era la zona más peligrosa de S. M. de Tucumán (la Banda del Río Salí), y que por eso nos había levantado. (En ese momento no entendimos lo realmente peligroso del lugar, pero a lo largo del viaje conocimos más gente de la zona, y todas coincidían en que habíamos tenido realmente suerte en que no nos hubieran querido robar, o algo)

Aunque León estaba trabajando, se tomó un tiempito para desviarse y darnos un paseo por Famaillá, para mostrarnos una especie de parque temático que estaban construyendo  y mientras nos contaba acerca de la producción de limones (como ser que sólo el 5% del limón de Tucumán se vende para los Argentinos, ya que el resto se exporta; y que el precio al que se vende al mercado central de Bs. As, es increíblemente más alto que al que se exporta a Europa, además de ser de menor calidad).

Luego de saludarnos, León nos dejó en las afueras de un pequeño pueblo (Santa Lucía), por suerte esta vez había sombra, y ahora sí nos dimos cuenta de comprar algo para tomar, y no deshidratarnos en la espera. Era mediodía y pasaban pocos autos, pero ahora nos sentíamos más relajados y hasta pudimos tomarnos unas fotos.

Ya más relajados y con algo de sombra...en las afueras de Santa Lucía

Ya más relajados y con algo de sombra…en las afueras de Santa Lucía

Aproximadamente luego de una hora apareció Luis, quien se ofreció a llevarnos hasta El Mollar, y aunque nosotros pensábamos ir a Tafí del Valle, por recomendación de “nuestro nuevo chofer” decidimos ir a El Mollar y quedarnos ahí (de lo cual estaríamos muy agradecidos, ya que finalmente nos gustó más esta comuna que Tafí del Valle).

Luis era periodista, y como había pasado con León, se notaba muy animado de conversar con nosotros, contarnos acerca de lugares, de su vida y de sus opiniones. En ese entonces ya comenzaba a intuir que, en general, la gente que frena cuando uno está haciendo dedo, es porque también busca compartir con el otro, busca intercambiar energías, conocer y darse a conocer con los demás. No me sentía como pidiéndole un favor a alguien, sino que sentía a quien nos llevaba como un compañero.

Cuando llegamos a El Mollar, Luis quiso llevarnos hasta un camping, y nos hizo dejar las mochilas ahí, porque quería llevarnos a conocer unos lugares; así lo hicimos, y nos llevó a probar las humitas y las empanadas Tucumanas, preparadas por gente del lugar, y sentados en una mesa muy sencilla estuvimos charlando toda la tarde; finalmente, a pesar de nuestra negativa, Luis quiso pagar el almuerzo. Luego nos llevó a una panadería, donde tenían productoa caseros muy ricos, y después de recomendarnos que compremos algunas cosas, terminó comprando además él unas “donas” de aníz y azúcar que nos regaló para que probáramos.

Realmente yo no podía creerlo, las ganas con la que esta persona nos presentaba su lugar, eran realmente motivadoras. Yo había leído en blogs de viaje, que aveces la gente los invitaba a comer luego de llevarlos, pero realmente creía que era algo muy aislado, casi imposible, y sin embargo, ahí estábamos, en nuestro primer día haciendo dedo y viviendo una realidad total y completamente diferente a la que conocía.

Luis, realmente una increíble persona

Con Luis, luego de probar las humitas y empanadas tucumanas

Al terminar el recorrido por la comuna (con la recomendación de donde comprar las mejores y más baratas comidas), Luis volvió a a llevarnos hasta el camping, y en el camino nos mostró varias veces donde quedaba la casa que el tenía en El Mollar, para que fuéramos más tarde a tomar unos mates. Eso hicimos luego de armar la carpa y dar un paseo por la comuna, pero no lo encontramos, así que le dejamos una nota, agradeciéndole…ojalá la haya leído…

La magia recién había comenzado, pero aun no lo sabíamos, y ya estábamos felices por la gente que habíamos conocido, y todo lo que habíamos aprendido.

En El Mollar, aun con inseguridad y nervios al salir a la ruta

En El Mollar, aun con inseguridad y nervios al salir a la ruta

Camino a Tafí del Valle. Finalmente fuimos caminando 12kms para conocer Tafí, pero terminamos agradecidos por habernos quedado en El Mollar, ya que nos gustó más y las cosas, en general, costaban la mitad que en Tafí, ya que este último es un pueblo mucho más turístico.

En El Mollar, de fondo: Dique La Angostura

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2 Respuestas a “1-La magia recién comienza…o viviendo como en un blog de viajes (nuestra primer experiencia haciendo dedo)

  1. Que bueno haber leído esto. Estoy por hacer mi primer viaje mochilero y obvio no se con qué me voy a encontrar y tengo miedo de hacer dedo. Pero leer esto me anima un poco más! 🙂 Ojalá también sea así en mi primer viaje! Muchas gracias por compartir su experiencia! Saludos! 🙂

Me gustaría que me dejes un comentario, una crítica, una opinión o lo que quieras. Gracias :)

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