Blogs, egos y algo de Yoga…

Hace dos años, prácticamente yo no tenía idea de lo que era un blog, de hecho no entendía porqué siempre empezaban de atrás para adelante, y como yo quería leer las cosas en orden cronológico solía buscar la primer publicación y de ahí arrancaba. No comprendía tampoco que a veces había categorías, ni nada de eso…Y no es que fuera ignorante en materia tecnológica, sino que simplemente no me había llegado a meter en este maravilloso mundo.

Siempre amé escribir, lo hago desde chica, en papeles o cuadernos que andan desparramados por todos los cajones de mi habitación, y cada vez que vuelven a aparecer en mis manos, los releeo como si fueran de alguien más. Por eso es que hace casi dos años creé este espacio, y aunque al principio no le presté mucha atención, hoy día me encanta poder plasmar, de vez en cuando, en este pequeño lugar, reflexiones y sentimientos personales. Pero también hace un tiempo que vengo reflexionando sobre el ego, y hoy día pareciera ser que las redes sociales hacen que uno esté mostrando todo, todo el tiempo. Los “selfies”, facebook, twitter, instagram, y porqué no a veces algunos blogs, pareciera ser que están constantemente mostrándose a sí mismos, y buscando sumar más clicks en el “me gusta” de su página, es como si de alguna manera, continuamente se está alimentando al ego, al mostrarse uno y querer que los demás “lo sigan”. Hay varios videos rondando por internet acerca de este tema (como por ejemplo éste), que hablan de cómo, muchas veces, uno muestra en las redes solamente aquellos momentos felices, pero esconde sus miserias. Entre los blogs que sigo y leo (la mayoría de viajeros), he encontrado también artículos en los cuales intentan mostrar que no todo es color de rosa. Sin embargo, aun sabiendo que no todos muestran solamente los momentos felices, hay algo que me hacía dudar en sí tenía que seguir escribiendo o no en una página pública, contando lo que pienso, siento o vivo, porque por más que intentara mostrar mis “miserias”, de alguna forma igual podía estar alimentando a mi ego.

Pero, a ver, vamos por partes: ¿qué es el ego? 

Hace un tiempo empecé con prácticas de Yoga, al comienzo iba a una típica clase de Hatha Yoga, en un club de barrio, con todas señoras mayores (que dicho sea de paso, estaban en mejores condiciones físicas que yo), pero las vueltas de la vida hicieron que, por un tema de horarios, terminara yendo a otra clase en donde no sólo se hace ejercicio, sino que también se medita mucho y se tratan temas en forma teórica. Y, por casualidad (o más bien causalidad) resultó ser que estas clases se volvieron una puerta a comprender muchas cosas que en algún momento sentí, pero que no podía poner en palabras, o que no comprendía. Es por eso que quiero intentar explicar la metáfora del carruaje que usa el Bhagavad Gita (texto de la tradición hindú), que me sirvió muchísimo para comprender qué es el ego.

El Bhagavad Gita, habla de que, cuando nacemos, el ego se desdobla en lo material, es decir, el Ser (Dios, la Esencia, el Espíritu o como quiera uno llamarlo) se “une” a lo material, y de ahí es que “nacen” diferentes egos: uno es hijo de…, nació en tal o cuál país…y a medida que uno va creciendo los egos siguen desdoblándose, uno es estudiante de…, trabaja de…, es hermano de…, pareja de…, amigo de…, padre de…, y así vamos creando nuevos egos a medida que va transcurriendo la vida.

La metáfora de del carruaje representa la complejidad que somos como seres humanos:

Metáfora del Carruaje

Metáfora del Carruaje

El camino es el Dharma, que vendría a ser la misión que tenemos en esta vida, el porqué estamos acá. Los caballos representan los sentidos, los que en general suelen ser los que parece que guían al carruaje, vendría a ser que a veces nos dejamos guiar solamente por nuestra parte física. Las riendas y el que las sostiene representan nuestra mente, éste junto con el ego (que está representado por el carruaje), son los que más a menudo manejan, los que nos cuesta “callar”. Cuando nuestro ego se siente herido, nos enojamos,  por ejemplo, si algo no nos salió como planeábamos, o si alguien hizo alguna crítica de nuestro trabajo, la mente comienza a “hablarnos”, a manejar nuestras acciones y a hacernos enfurecer con aquello que hirió a nuestro ego (esto puede ser desde con un simple ejemplo en el que el tren se retrasó y por ello terminamos llegando tarde hacia donde planeábamos ir, o hasta cosas muchísimo más complejas). Por último, el que va atrás es el Ser, es decir, nuestra esencia, nuestro espíritu, es quien verdaderamente debería manejar el carruaje, es quién debería guiarnos en el camino, pero claro, nuestra mente y nuestro ego suelen tapar “su voz”, y nos es difícil poder callarlos para poder escucharlo.

¿Cómo saber cuándo nos maneja la mente con el ego o cuándo es nuestro espíritu quién nos guía? 

Cuando es nuestra esencia quien nos dirige pareciera ser que hay tres características que distinguen nuestros actos:

Discernimiento

Aceptación

Desapego de los resultados

El discernimiento tiene que ver con tener consciencia de que siempre estamos eligiendo, de que somos libres. La aceptación, tiene que ver con aceptar las cosas que nos suceden, que por algo pasan, que de ellas algo tenemos que aprender. El desapego de los resultados, tendría que ver con el aquí y ahora, con estar en el presente, disfrutarlo, con vivir el camino paso a paso, y no estar constantemente por ejemplo pensando en el resultado que voy a obtener por hacer algo; también está relacionado con aceptar el resultado al que se llegue luego de transitar ese camino. Es decir, tal vez nosotros nos propongamos algo (estudiar una carrera por ejemplo), ahí aparecería el discernimiento (si es que elegimos esa carrera sabiendo que somos libres en esa elección), en el camino pueden suceder cosas inesperadas y tal vez tardemos más de lo planeado (acá aparecerían la aceptación y el desapego de los resultados), incluso tal vez no terminemos de estudiar, porque otras cosas pasaron a ser más importantes, o nos dimos cuenta que nuestra vocación era otra, es decir, depende de cómo “nos tomemos” estas situaciones será que es el espíritu quien nos guía o la mente y el ego.

Luego de que me explicaron esta metáfora, pude darme cuenta que ésta puede aplicarse a todos los aspectos de la vida, y que si prestamos atención, de alguna forma, podemos reconocer cuando es nuestra esencia la que maneja o cuándo es nuestra mente junto con el ego. O sea, no es que nos tengamos que deshacer del ego y de la mente, sino que lo que no tendrían que hacer es manejarnos. Es decir, estamos acá, en esta tierra por algo, nuestros egos, nuestra mente y nuestra materia son necesarios para poder cumplir con nuestro Dharma, pero quién tiene que guiar al carruaje completo (es decir, tiene que guiar al ego, a la mente y a los sentidos) es nuestro Ser interior.

Bueno, y todo esto ¿qué tiene que ver con un blog? Luego de pensarlo bastante, y de intentar analizar si era mi mente, mi ego, o mis sentidos quienes guiaban mis actos de escribir en un blog, creo haber entendido que mientras pueda elegir libremente hacerlo, mientras sepa que acepto sinceramente que tal vez estas palabras escritas sean solamente para mí, y mientras me desapegue de los resultados que pueda llegar a proponerme al escribir acá, en ese caso, no tendría que preocuparme, porque sé que es mi esencia quien intenta escribir. Tal vez me equivoque al hacerlo, pero también en ese caso sería parte de aceptar que puedo errar. Por otro lado, uno de los motivos por los que comencé a escribir en este blog, es porque me gustaría ir contando aquello que aprendo al viajar, y la verdad es que viajando se puede vivenciar de una forma muy clara todo aquello que esta metáfora explica. Una de las experiencias más enriquecedoras que he tenido es el haber podido viajar durante 2 meses a dedo. Cuando uno se para en la ruta, extiende su brazo y espera que alguien frene, por un lado está eligiendo hacerlo, pero a su vez le abre las puertas al destino para que le presente lo que le tiene que presentar, acepta conscientemente que aquello que venga es lo que tiene que venir, que el auto que frene es aquel que tiene que frenar, porque quién viaja en él, algo tiene para enseñar, que el lugar al que se llegue es a dónde se tenía que llegar, por algo, por un motivo…y si nadie frena uno tiene también que aceptar que los resultados no fueron como los esperados. Definitivamente al viajar a dedo uno puede vivenciar a su espíritu, éste se expresa a gritos… Ojo! que la mente y el ego aparecen también, uno se aburre, se cansa o se enoja porque los autos pasan y nadie frena, pero cuando logramos callarlos, cuando realmente logramos liberarnos, nuestra esencia se manifiesta plena. 

Desde el momento que comencé con este blog hasta ahora, todo ha dado muchas vueltas para mi, he aprendido infinidad de cosas, he cambiado muchísimo, he decido darle varios giros a mi vida, y de alguna forma quiero aun seguir dejando plasmados mis sentimientos y vivencias, porque amo escribir, porque  escribir para mi es exhalar, indispensable para poder volver a inhalar…

Por otro lado, cuando creé este blog, no tenía ni la menor idea de que había muchas otras personitas en el mundo haciendo de este espacio virtual un hogar cálido, en el que se podía compartir desde la distancia e incluso que también uno podía encontrarse “en la vida real” con aquellos que lee. Y a pesar de que anteriormente, siempre me había quejado de las relaciones virtuales, descubrí que muchas veces estas pueden ser tan reales como cualquier otra.

Al fin de cuentas, escribo en un blog, simplemente porque me hace feliz…

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4 Respuestas a “Blogs, egos y algo de Yoga…

  1. Hermoso y muy cierto lo que escribiste. Cuando estuvimos en India, también practicando meditación, nos enseñaron a profundizar en una palabra que muchas veces tocábamos de oído, si bien creíamos que sabíamos lo que significaba, era algo mas profundo, era “ego”. El ego, como el superego esta presente en nosotros, muchas veces en forma desequilibrada, el equilibrio es una de las cosas mas importantes en la vida a lo que debemos aspirar. Es un desafío del día a día, y como no es fácil, creo que el camino
    de la meditación es el que mas nos ayuda en esto.
    Cuando nos explicaron lo del ego, también nos enseñaron que todos somos iguales, que lo que distancia a una persona de la otra es el ego o superego, pero que atrás de eso, somos todos iguales, personas en crecimiento y aprendizaje. Sentimos que a partir de eso, es mas facil aceptarnos a pesar de nuestras diferencias.
    Tenes razón lo que decis de los blogs, a mi me genera contradicciones, tengo como una sensación de amor y odio con todo esto. En especial por lo que vos decís, por el ego y el super ego.

    Cuando íbamos a meditar, veíamos gente que hacia mucho tiempo meditaban, años, y quizás no parecía, o hacían cosas que iba en contra de lo que supuestamente nos estaban enseñando, y eso nos llamo la atención y también nos desilusiono un poco. En ese momento la guía nos explico algo que no me lo voy a olvidar mas, y ahora trato de ver todo así, decía “acá hay muy buena gente, pero no los miren, porque todos estan en un camino de aprendizaje pero en diferentes niveles, todos estan aprendiendo” (y se incluyo a ella misma). Eso me hizo aceptar a los que estaban ahí y entender que lo que yo estaba aprendiendo no iba a ser fácil mantenerlo, y así fue.
    Cada mañana que me levanto tengo que remarla, en especial con la voluntad de sentarme a meditar, con aceptar a los demás, con perdonarme a mi misma y al resto, con poder poner en practica lo que en algún momento me enseñaron y me hizo tan bien. Es mi trabajo personal cada dia, a veces me sale bien, otras muy mal.
    Bueno nada, me colgué escribiendo, me fui por las ramas, pero como hablaste del tema escribí… jaja
    No dejes de escribir mientras te haga bien, porque es muy lindo leerte.
    Besos
    Lau

    • Hey niña!!!Gracias por leer y por tu comentario, me encantó! 🙂 Hay mucho por aprender y sí, también nos tenemos que tener paciencia (a nosotros y a los demás).

      “Lo que distancia a una persona de la otra es el ego o superego,” gracias, no lo había pensado así 🙂 (aunque aun no sé muy bien qué es el superego… y me imagino al ego con una capa :P…jeje…)

      También me pasa que me es difícil mantener lo que voy aprendiendo, la voluntad de sentarse a meditar todos los días es algo de lo que más me está costando aprender…

      Nuevamente gracias por tus palabras 🙂

      Besos!

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